La indumentaria de las castas

Por: Fernanda Becerril

Publicado en Revista Forum en el número de Mayo 2016

A lo largo de la historia, la indumentaria ha sido un elemento que, mediante el análisis de los textiles y de los accesorios, permite interpretar y conocer los valores, costumbres y saberes de una cultura. En este sentido, la sociedad novohispana no fue la excepción. Tras la conquista, en la Nueva España se produjo la mezcla de múltiples grupos humanos (europeos, americanos, asiáticos y africanos) generando a su vez un gran número de calidades sociales que le dio un carácter propio como sociedad, la cual es referida como “sociedad de castas”.

Durante los siglos XVI y XVII esta sociedad construyó su propia identidad, y una de sus herramientas fue la indumentaria, la cual se caracterizó por la ostentación desmedida y la utilización de materiales variados y suntuosos.[1] En muchos sentidos el vestido y el calzado como símbolos sociales detentaron el poder económico de las personas que lo usaban. Sin embargo, las posibilidades del mercado[2] permitieron un comercio de telas y motivos ornamentales para las castas medias y bajas. Esto permitió que la vestimenta novohispana reflejara su propia personalidad: una indumentaria totalmente “mestiza”.

castas virreinato
Autor: Anónimo Título: Pintura de castas novohispanas Año: siglo XVIII Ubicación: Museo Nacional del Virreinato, México.

Las fuentes nos permiten identificar cierto tipo de calzado para las distintas calidades. Para acompañar la vestimenta masculina elegante de españoles, lo mejor era la bota alta. Por ejemplo, en el siglo XVII: “Sebastián Vizcaíno, embajador del virrey don Luis de Velasco […] calzaba bota blanca, abotonada […]”; del mismo modo sobre el zapato se dice que las hebillas procuraban ser de oro o plata para combinar con la suntuosidad del resto del vestuario. De hecho “estos pequeños adornos, como laminillas hechas de calamina, plata […]”[3] eran gustos adquiridos de los asiáticos. Otro gusto adaptado fue el uso del tacón, éste provino de las cortes europeas, sin embargo fue en la época del dominio Borbón (1700-1821) cuando este aditamento creció en dimensiones y significó un elemento de modernidad y elegancia, así lo leían en las representaciones pictóricas.[4] Por ejemplo, el artista Juan Rodríguez Juárez (1675 – 1728) en los retratos que pintó del monarca Felipe V no olvidó este detalle: “[…]zapatos de tacón y sombrero tricornio.”[5]

La confección de los zapatos era todo un arte, en ellos se trabajaban una variedad de materiales de altísimo lujo, como sedas, terciopelos y damascos para la cubierta, tafetanes y rasos para los forros, botonaduras de marfil y/o plata, con madreperla, deshilados, brocados y bordados como decoración, listones de Sevilla, perlas y piedras preciosas y semipreciosas, etc.

castas mena
Autor: Luis Mena Título: Pintura de Castas con Nuestra Señora de Guadalupe y naturaleza muerta. Año: 1750. Ubicación: Museo de América, España.

El uso del zapato se volvió tan propio de la vida americana, que incluso en el siglo XVI ya eran elementos comunes para los naturales, al igual que camisas y sombreros.[6] En contraste, para los más pobres, el “cactli” o huarache siguió siendo una opción muy útil y accesible.

Las negras y mulatas adoptaron el calzado muy adornado en su vida cotidiana, que al igual que su vestimenta escandalizaban a la mirada extranjera. El fraile dominico Thomas Cage comentó sobre el calzado que utilizaban: “sus zapatos son muy altos y con muchas suelas, guarnecidas por fuera de un borde de plata clavado con tachuelas del mismo metal […]”.[7]

cabrera mestiza
Título: De Español e India, mestiza. Autor: Miguel Cabrera Año: 1763 Ubicación: Museo de Madrid, España.

Los zapatos fueron un elemento básico de la sociedad de castas novohispana, por lo general se encontraban en las “tiendas de mercaderías”. Había también otras opciones para adquirirlos, ya fuera su venta en mercados como el “Baratillo”, el “Parián”, algún tianguis o venta callejera, dependiendo del costo y la calidad. Al final, los zapatos eran necesarios para dar una imagen pública correcta de sí mismo.


[1] De hecho el lujo llegó a ser tal que no sólo provocó el asombro sino también la molestia de los europeos. Pese a las ya existentes regulaciones del vestido, en 1623 Felipe IV decretó los Capítulos de Reformación, que buscaban eliminar los excesos en el vestido y en el gasto que esto generaba en las colonias, sin embargo no se cumplieron.

[2] Uno de los factores que hizo tan variado la indumentaria en Nueva España fue que su producción y materias primas variadas fueron importadas desde Oriente: China, Japón, India, Siria (Damasco), Filipinas; y desde Europa: Portugal, Italia, Francia, Inglaterra y España. Así mismo la moda respondió a la mezcla de la austeridad de los Habsburgo con el traje típico de los naturales y la novedosa y escandalosa moda francesa de la Casa de Borbón.

[3] Armella de Aspe, Virginia, “La influencia asiática en la indumentaria novohispana”, en: La presencia novohispana en el Pacífico Insular, Segundas Jornadas Internacionales, México: Universidad Iberoamericana, 1992. p. 59.

[4] Además de las pinturas de la época, una de las fuentes que ayudó a los investigadores en la búsqueda de representaciones de tipos sociales novohispanos y su indumentaria fueron los frescos del hospital de Jesús y los mosaicos de la Casa no. 18 de la calle 5 de Febrero, en el centro histórico. Así lo demostró en su obra el maestro Carrillo y Gariel.

[5] Armella de Aspe, Op. Cit., p. 60. El tacón era un elemente muy común para los hombres que poco a poco se convirtió en un básico para las mujeres. Así podemos encontrar zapatos masculinos finamente ataviados con tacón al igual que calzado femenino. Lo mismo pasó con el sombrero tricornio, comenzó como una indumentaria masculina pero ya en el siglo XVIII en Nueva España era parte de la llamativa vestimenta femenina de influencia francesa.

[6] Carrillo y Gariel, Abelardo, El traje en la Nueva España, México: Instituto Nacional de Antropología e Historia, 1959. p. 2.

[7]Armella de Aspe, Op. Cit., p. 59. Thomas Cage estuvo en Nueva España en la primera mitad del  siglo XVII.

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